HISTORIA
La
historia del Salón del Automóvil de París
corre paralela a la historia de este medio de transporte, icono
de la modernidad y elemento insustituible en la actualidad.
En 1898, y por iniciativa del L'
Automobile Club de France, comienza la singladura de este evento.
140.000 personas visitaron y admiraron los productos de 232
expositores. Para la muestra se eligió el Jardín
de las Tullerías. Por aquel entonces el automóvil
provocaba el entusiasmo de la gente, entusiamo que no dejará
de crecer hasta nuestros días. La amplia asistencia de
público provocó un cambio de situación
de la muestra, más acorde con el prestigio que estaba
cobrando. El Grand Palais , próximo a la avenida de los
Campos Elíseos, sería a partir de 1901 el lugar
de encuentro de los amantes de los automóviles.
En
1900 la Exposición Universal anula el Salón del
Automóvil, pero son tiempos en los que la potencia de
los nuevos coches cobra una especial importancia: el motor de
Dion pasa de sus originales 1,75 caballos de potencia a los
3 CV. 1902 fue el año que aprovechó el Salón
para estrenar algunos de los inventos que marcarán el
siglo XX. Las imágenes del cinematógrafo de Gaumont
y la electricidad son ya una realidad. En
el Salón de ese año cobraron especial interés
los coches venidos de fuera de Francia, sobre todo los Fiat
italianos, los Mercedes venidos de Alemania, los Locomobiles
estadounidenses y los Napier ingleses. En 1904, el Grand Palais
se empieza a quedar pequeño. A los camiones se los traslada
a Cours la Reine, a las afueras de París. El verdadero
protagonista de la exposición pasa a ser el coche a motor,
desplazando a las calesas, carros de caballos y demás
coches de tiro, auténticos inspiradores de la primera
muestra.
Con
la aparición en 1913 del Ford T se inaugura la era de
la adquisición masiva de automóviles. Si
bien la Primera Guerra Mundial interrumpió la celebración
del Salón durante los años que duró el
conflicto, el periodo bélico participó activamente
de la industria del automóvil.
Es en 1919 cuando la exposición toma el nombre de Salon
de L'Auto y se inicia la verdadera era de la industria automovilística.
André Citroën impone su Tipo A, primer coche <democráticamente
europeo>, con una producción de 100 unidades diarias.
A partir de ese momento los salones y el mundo del automóvil
no paran de crecer y la muestra parisina se desarrolla sin problemas
hasta 1939, con sólo dos interrupciones, 1920 y 1925,
cuando el Grand Palais estuvo ocupado por la Exposición
de las artes decorativas. Entre 1920 y 1961, la exposición
adopta un estilo propio dentro del Grand Palais: la claridad
y la decoración acompañan ineludiblemente la presentación
de los distintos vehículos.
En el salón de 1921, Citroën presenta el 5 CV. A
partir de 1923 el Salón abre sus puertas a partir del
primer jueves de octubre, tradición que perdura hoy.
En la exposición de 1926 el reinado pertenecerá
a los 6 cilindros, hecho que demuestra la influencia norteamericana.
Con los años treinta, el diseño tiende a estilizar
los nuevos modelos y la incorporación de la tracción
delantera simplifica las mecánicas. Pero la creciente
crisis incita a la industria a racionar su producción
y algunas marcas de lujo, las más débiles, desaparecen.
Ariès, Brasier, Charron , De Dion-Bouton...
1932
fue un festival para los 8 CV ( el <Rosalie> de Citroën,
el 301 de Peugeot, el <Mona 4> de Renault) y un verdadero
concurso de elegancia en las carrocerías (Bugatti 57).
A
la muestra de 1934 hay que unir sin duda el nacimiento de lo
que sería una <bomba> comercial para Citroën.
El
<7A>, primer coche con tracción delantera y carrocería
monocasco de acero sin chasis que permanecería en producción
durante 23 años.
A pesar de la incertidumbre del momento, 1936 supuso un gran
éxito para la exposición. La presentación
del 302 de Peugeot, del Fiat 500 <topolino> y del Panhard
Dynamic fue clave para una época que se vería
en breve interrumpida por la Segunda Guerra Mundial que anuló
las muestras parisinas hasta un, todavía por llegar,
periodo de paz.
1946, el Salón vuelve al Grand Palais y, en palabras
de M. Mautin, su comisario general, la gran falta de automóviles
después de la contienda convirtieron el Salón
en una necesidad. Hubo 809.000 visitantes, el doble que antes
de la guerra, que pudieron admirar el Dyna Panhard y el 4 CV
de Renault, símbolo del despertar de Francia y de sus
ansias de remontar el bache ocasionado por la Gran Guerra.
1948 es el año del 203 de Peugeot, 1949 el del 2 CV de
Citroën y fecha en la que la producción de automóviles
sobrepasa las cifras de 1939. En los años siguientes
aparecerá un considerable número de novedades.
En 1955, el DS 19, el Ford Continental y el Peugeot 403, primer
coche diesel fabricado en serie. En 1956 lo hace el Dauphine
de Renault, en el 58 el Austin A 40 <Sprite> y en 1959,
el <Vespa 400>.
El
Salón de 1962 cambió la muestra de ubicación.
A partir de ahora, la Puerta de Versalles
será la que acoja la exposición (100.000 metros
cuadrados de stands). Pero no sólo cambia de lugar, también
modificó su concepción global en la que primaba
la producción europea sobre las demás. Del mismo
modo, la muestra incluía por primera vez vehículos
de ocasión, caravanas, motocicletas y equipamiento.Los
años sesenta fueron encumbrando varios modelos. 1960,
el 404 de Peugeot y el Opel Rekord. 1962, el Renault 8 y el
BMW 1500. 1963, el Porsche 901. 1964, el Rover 2000, el Chrysler
Barracuda, el lujoso DS-Pallas y 1967, el Dyane de Citroën.
En 1969, el eslogan inventado en FIAT, <los tiempos cambian,
el automóvil, también> se convierte en el verdadero
acicate de la industria automovilística.
La austeridad que caracterizó las exposiciones de los
años 70 y el clima de crisis económica y social,
reflejan esta máxima. Sin embargo, la sucesiva aparición
de modelos como el Citroën CX, el VW Golf, el Fiat 131,
el Ford Fiesta y el Audi 100, consiguió que el interés
por los salones se mantuviera vivo y que el número de
visitantes creciera sin parar.
En 1976 se tomó la decisión de convertir el Salón
en bienal. La mayoría de los fabricantes consideraba
excesivo el número de salones. En 1988 se vuelve a cambiar
el nombre de la exposición, Mondial de L'Automobile,
que perdura hasta el presente.

Los salones de la década de los 90 se organizaron alrededor
de temas específicos. Así, en 1992 la muestra
se tituló con la frase <Los coches y los hombres>,
consagrando un espacio especial a los vehículos todoterreno
y a los coleccionistas. 1994, <No se puede parar un sueño
que está en marcha>, presentó coches de cine
y profundizó en la competición. Sobre ese sueño
que no cesa, los salones no paran de enriquecerse y de innovar
en cada edición. Son más internacionales y no
dejan de explorar las nuevas tecnologías para hacerse
cada día más llamativos y competentes.
Desde
su origen, el Salón del Automóvil de París
ha ocupado un rol primordial en materia de conocimiento y de
promoción de la industria. Como ejemplo valga decir que
los pedidos de coches a partir de las fechas en las que se celebra
el Mondial significan un importante porcentaje de las ventas
anuales de las distintas marcas.
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